Bolas chinas

Por lo general están compuestas por unos cuantos bolas unidas por un cordón, aunque además hay en otros formatos como el de tres bolas o solo una. Hablamos de unas esferas ligeras, de 3 a 4 centímetros unidas por un cordón, una goma o un lazo. Cada bola tiene dentro suyo otra bola más chiquita y más pesada que con el movimiento crea un efecto vibratorio que también de producir experiencias muy placenteras nos facilita entrenar la musculatura pélvica.
Introducidas en la vagina como si se tratase de un tampón, dejando fuera el cordón, y por medio de el movimiento corporal, las bolas interiores apalean con las exteriores y hacen un efecto vibratorio y placentero. Son cómodas y discretas por lo cual tienen la posibilidad de utilizarse en algún parte, utilizando el entrenamiento del cuerpo, caminar, subir o bajar escaleras, bailar, atravesar las piernas, etc., se ejercitará la musculatura y aumentarán las experiencias.
Las bolas chinas tienen una extendida historia y tradición, dicen que ya desde antaño las geishas las utilizaban para vigilar completamente sus músculos vaginales, con el fin de ejercer una más grande presión sobre el pene a lo largo de el comportamiento sexual y asistir al orgasmo del varón: un viejo truco que las prostitutas utilizan en la actualidad para achicar la duración del coito con sus usuarios.


¿Para qué sirven?


Para hacer mas fuerte la musculatura pélvica por medio de las pequeñas contracciones provocadas por su efecto de vibración. El fortalecimiento del “suelo pélvico” tiene múltiples provecho como la prevención en la aparición de pérdidas de orina y de otras debilidades comunes en la menopausia, o en las etapas postparto.
También mejoran tu salud sexual, incrementan la sensibilidad vaginal, incrementan la lubricación, aceptan lograr un mejor control de tus orgasmos…
Para hacer juegos sexuales con tu pareja o sencillamente para nuestra masturbación. Como juguete erótico incitante tienen la posibilidad de introducirse y sacarse, acariciar con ellas los genitales, etc. Son un elemento fetiche usado en el planeta oriental ya hace centenares de años.
Cómo usarlas
Las tenemos la posibilidad de usar en solitario o acompañadas, en el hogar o fuera. Tenemos la posibilidad de explotar las vibraciones que generan sobre nuestra vagina, o tenemos la posibilidad de utilizarlas como un juguete que puede llegar a acariciar nuestro clítoris o nuestro punto G. Tenemos la posibilidad de solicitar a nuestro chico que nos de excitación con ellas, tenemos la posibilidad de utilizarlas para enseñar a nuestro chico como nos atrae que nos acaricien, enseñar donde están nuestros puntos de excitación, y muchas otras posibilidades…
También las puedes usar a lo largo de la penetración, las dejas dentro de tu vagina y disfrutas sin límite del coito.
Úsalas con lubricante para hacer más simple su colocación. Antes de introducirlas sólo necesitas poner unas gotitas en la área de la bola, los lubricantes más comunes son los que están compuestos con base de agua o de silicona, pero no abuses con la cantidad ya que las bolas podrían escaparse con el movimiento.
Las bolas tienen que estar ubicadas con bastante hondura. Puede que las primeras ocasiones se caigan, esto tiende a ser gracias a la debilidad de la musculatura vaginal en relación al peso de las bolas.
En inicio úsalas unos pocos minutos al día y ve incrementando el tiempo pausadamente.
Tras cada uso lávalas con agua y un jabón neutro. No las seques con una toalla o con papel. Déjalas secar al aire. Así mismo no quedarán restos de hilo o papel en las bolas, y una vez secas van a estar muy bien preparadas para un nuevo uso.

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